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RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE

21 de abril, 2023

La relación médico-paciente es una de las relaciones profesionales más complejas, ya que en ella se asientan todas las acciones de prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes.

El diagnóstico de una leucemia mieloide aguda (LMA) puede afectar al paciente en muchos aspectos (biológico, psicológico, familiar, social, etc.), por lo que es muy probable que genere sufrimiento en el ámbito físico, social y moral, y es frecuente que esté asociado a ansiedad, dolor, dependencia y/o discapacidad, sentimientos de indefensión, incomprensión y aislamiento, estigma social y muerte. Debido a esto, el modelo de atención ha evolucionado, desde un modelo biomédico centrado en tratar únicamente la parte física de la enfermedad a uno biopsicosocial que pretende atender y englobar todas las áreas de la vida del paciente, con el objetivo de intentar cubrir todas las posibles necesidades generadas por la situación de enfermedad.

La relación médico-paciente se empieza a formar desde el primer encuentro entre ambos y es, en sí misma, un tipo de relación interpersonal con características únicas.

¿Por qué es importante la relación médico-paciente?

1. Es un elemento imprescindible de la asistencia sanitaria a través de la cual el médico se acerca al paciente y le permite conocerlo, valorar el impacto de la enfermedad en su vida, entender su perspectiva vital y sus expectativas e instruirle en los cuidados que necesita.

2. En esta relación se intercambia la información necesaria para el diagnóstico del paciente y establecer su correcto tratamiento y su plan de cuidados, y se extiende a lo largo de todo el proceso de la enfermedad.

3. Si es adecuada, puede generar resultados beneficiosos tanto para el médico como para el paciente, repercutiendo en aspectos tales como la adherencia al tratamiento, la toma de decisiones, la adaptación al proceso de enfermedad, etc.

Una correcta relación médico-paciente se produce si se da una comunicación efectiva entre todos los agentes implicados: los profesionales sanitarios, el paciente y su el entorno cercano (familiares, etc.).

¿Qué entendemos por comunicación efectiva?

La comunicación efectiva es aquella que permite “un diálogo entre el paciente y los profesionales sanitarios en el que se produce una transmisión satisfactoria de información donde ninguna de las partes implicadas se ve coartada a la hora de expresar sus opiniones, dudas y preocupaciones.” La teoría está muy clara, pero la realidad es más complicada de lo que parece, ya que depende de las habilidades y recursos de cada uno de los implicados en dicha relación.

La comunicación efectiva es aquella que permite un diálogo entre el paciente y los profesionales sanitarios en el que se produce una transmisión satisfactoria de información donde ninguna de las partes implicadas se ve coartada a la hora de expresar sus opiniones, dudas y preocupaciones.

¿Qué puedo hacer como paciente con LMA para contribuir a una buena comunicación con mi equipo médico?

Los tres aspectos básicos a tener en cuenta son:

1. ¿Cuánta información quieres saber?

2. Hacer preguntas

3. Recordar la información principal

¿Cuánta información quieres saber?

La Ley de Autonomía del paciente reconoce el derecho de éste a ser informado, así como de no serlo. Es decir, como paciente, tienes derecho a decidir qué quieres saber y qué no, cuánta información quieres conocer y a qué ritmo. Sin embargo, esto a veces no es fácil, por lo que los hematólogos tienden a facilitar la mayor cantidad de información posible al paciente.

Por tanto, es importante que, como paciente, te preguntes cuánto quieres saber (o puedes asimilar en este momento) y que se lo hagas saber a tu equipo médico para que ellos puedan ajustar su actuación acorde a tus preferencias y necesidades. De este modo, además, te sentirás más seguro a la hora de enfocar y afrontar las consultas y a la hora de tomar decisiones sobre cómo quieres llevar tu proceso de enfermedad.

Otro aspecto a tener en cuenta es que cada paciente funciona a un ritmo y tiene unas necesidades. Algunas personas sienten que tienen más control conociendo cada pequeña información sobre su enfermedad y tratamiento, mientras que otros prefieren no saber, bien porque no se ven capaces de hacer frente a malas noticias o bien porque se sienten abrumados si se les facilitan demasiados detalles. Cualquiera de los dos casos es completamente aceptable y respetable.

Haz preguntas

Muchas veces los pacientes se muestran reacios a la hora de preguntar: bien sea porque les da vergüenza, porque se sienten intimidados por el médico o por otros motivos. Es muy importante que te desprendas de tus miedos a hacer preguntas, porque eso te ayudará a afrontar mejor tu enfermedad, permitiéndote reducir la incertidumbre y la inseguridad.

¿Qué puedes hacer para preparar las consultas?

  • Apunta todas las preguntas que sean relevantes para ti. No te dejes ninguna en el tintero porque la consideres irrelevante. De igual modo, no te guardes información sobre tu propio estado, aunque consideres que tiene poca importancia. También es aconsejable que comentes con tu profesional si tienes intención de realizar alguna dieta, tomar algún suplemento… ya que algunos productos pueden producir interacciones con tus tratamientos.
  • Avisa al médico antes de empezar la consulta de que cuando termine de hablar le vas a hacer una serie de preguntas. De este modo, el profesional podrá reajustar el tiempo para poder dedicar unos minutos a la resolución de tus dudas.
  • Presta atención a toda la información que vas recibiendo y en el caso de que te surjan nuevas dudas, plantéalas.
  • También puedes intentar repetir con tus propias palabras lo que te ha dicho tu médico para ver si realmente has entendido lo que te ha explicado. Así, podrá corregir o volver a explicarte la información de otra forma en caso de que sea necesario.

El modelo de atención ha evolucionado hacia un modelo biopsicosocial que pretende atender y englobar todas las áreas de la vida del paciente.

RECUERDA LA INFORMACIÓN PRINCIPAL

En ocasiones en la consulta se ofrece gran cantidad de información que, además, puede resultar compleja de entender y retener. Ir acompañado de otra persona puede ayudarte a recordar la información y aclarar después alguna duda. Si ves que estás muy nervioso, incluso, puedes delegarle la función de hacer las preguntas que habías preparado. Es importante que, en la medida de lo posible, el acompañante sea el mismo en todas las visitas.

En la misma línea, ir tomando notas de los puntos importantes es otra estrategia de utilidad, así como pedir los informes y resultados de pruebas médicas. Además, puedes preguntar a tu médico si dispone de algún material en formato papel sobre pautas concretas de tratamiento o autocuidado, o si existe algún recurso online en el que puedas encontrar esta información.

Resumiendo…

  • Prepara tus consultas previamente.
  • Haz todas las preguntas que creas necesarias para que no se te generen dudas.
  • No salgas de la consulta sin tener toda la información clara.
  • ¡Toda la información es relevante!
  • Ve acompañado a las consultas para que no se te escape nada.

Todo esto hará que te sientas más seguro durante tu proceso de enfermedad y ayudará a que los profesionales sanitarios te comprendan mejor y sean capaces de darte la ayuda que requieres ajustada a tus necesidades. Gracias a esto, será más fácil que se establezca una relación de confianza entre ambas partes y aumentará tu grado de satisfacción con la atención recibida.

ES-OHD-2300023 Fecha de preparación: Octubre 2023